EL MILAGRO DE LA CUEVA PINTADA
Enviado por: Vicente G.S
Realizado por: José A. Alemán
Publicado por: Canarias Ahora
Me gustaría hacerles llegar a todos ustedes un artículo de opinión que hoy he leido en el periódico digital Canariasahora.com. En dicho artículo, el autor (D. José Aleman) deja claro y patente lo que una inmensa mayoría de Gran Canarios pensamos. Se puede decir más alto, pero no más claro. Espero que lo disfruten.
Para ver el artículo pinchar en el título.
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Me gustaría hacerles llegar a todos ustedes un artículo de opinión que hoy he leido en el periódico digital Canariasahora.com. En dicho artículo, el autor (D. José Aleman) deja claro y patente lo que una inmensa mayoría de Gran Canarios pensamos. Se puede decir más alto, pero no más claro. Espero que lo disfruten.
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1 comentarios:
A las 29 agosto, 2006 23:51 ,
Vicente G.S ha dicho...
El otro día fui a Gáldar, a visitar la Cueva Pintada y las excavaciones del poblado anejo, ahora abiertas al público con notable sentido didáctico. Merece la pena porque, que yo sepa, es el primer yacimiento arqueológico canario que recibe un tratamiento así. Estoy seguro de que cuando lo vean convendrán que, dada la miseria cultural institucionalizada, han de ser extraordinarias las circunstancias que permitieron culminar el proyecto iniciado hace un cuarto de siglo con el cierre del recinto a los visitantes.
Unas circunstancias sin duda excepcionales para que la Cueva Pintada llegara a buen puerto y lo hiciera, para mí irónicamente, en la etapa cabildicia de Soria que destaca por la ausencia de aquella sensibilidad que hizo posible la Casa de Colón, el Jardín Canario, el Alfredo Kraus o el CAAM. O el Centro Insular de Cultura, desaparecido en esta etapa soriana sin que se le haya procurado un sustituto.
Habría que analizar, digo, esas circunstancias frente al abandono o la destrucción de otros yacimientos que denotan la inexistencia no ya de una política en la materia sino hasta del cuidado más elemental. Basta repasar la mala y hasta penosa situación de los restantes yacimientos para considerar un milagro la Cueva Pintada en una isla ahorcada por el cemento y donde la imaginación de los mandarines no da sino para tropecientos campos de golf, con sus añadidos especulosos. ¡Ah!: y para un nuevo aeropuerto en el Norte, no nos olvidemos del aeropuerto.
No vi por ninguna parte la menor preocupación municipal galdense por facilitar la visita. A la falta de señalizaciones adecuadas se unen las dificultades de aparcamiento y tampoco parece que el comercio de Gáldar haya calibrado el lujo de semejante instalación en pleno casco de la ciudad. Me cuentan de la desgana del Ayuntamiento ante lo que constituye un atractivo de primer orden. Tras la visita, no queda sino abandonar Gáldar, que nada ofrece a pesar de lo mucho que allí hay, y tirar para Sardina o Agaete, si de comer o cenar se trata.
Esta desidia municipal está incluso monumentalizada en la lápida de mármol plantificada en cierta fachada informando de que “En esta casa vivió y murió el insigne capitán de milicias don Esteban Ruiz de Quesada (1698-1794) honrado patriota y generoso mecenas a quien esta antigua Villa y Corte debe la fábrica del templo y la institución de la colegiata de Santiago de los Caballeros”. La lápida lleva fecha de 1987 y la casona debió ser hermosa; en su tiempo, porque hoy está abandonada y diría que en ruinas, de modo que podrían considerarse sarcásticos los términos de la marmórea leyenda. Es evidente que Gáldar no le ha pagado aún al capitán el templo que admite “deberle”.
Es fuerte decirlo, pero hay que hacerlo. Podría la Cueva Pintada ser cabecera de una ruta arqueológica que ponga en uso cultural, investigador, educativo y turístico los restos del pasado aborigen. Algo que, no me extrañaría, debe rondar por la cabeza de más de cuatro especialistas, de la subespecie soñadores, que no encuentran eco en el actual Cabildo. Éste, además de ningún interés, tiene caducada la capacidad política y gestora para interesar al Gobierno ático y al central, de modo que no hay nada que hacer. No son bienes susceptibles de privatización y ni siquiera mueven una pesca de bonito.
Es inútil, pues, plantearle nada al Cabildo soriano ya que a su nula disposición se une el bloqueo político e institucional de la corporación. No sólo en materia de patrimonio histórico sino en las restantes áreas de gestión en las que se impone la realidad de haber perdido miserablemente la legislatura que acaba dentro de unos meses. Habrá que aguardar mejores tiempos. Si es que vienen, que no lo tengo yo tan claro.
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